¿Qué se esconde detrás de los atletas de élite?

18 de julio de 2019

Disciplina y constancia son dos de los pilares que sustentan a los atleta de élite. Ser deportista de alto rendimiento requiere de disciplina, buena alimentación y un buen estado de salud mental y físico. Los atletas no se desarrollan de un día para otro, a diario trabajan duro para conseguir buenos resultados.

Entrenamiento atletas de élite

Tres pilares que sostienen a los atletas de élite

  1. Entrenamiento mental y físico

Los atletas de élite suelen entrenar 6 días a la semana con un día de descanso para recuperarse, aunque antes de una competición pueden aumentar los entrenos hasta dos veces al día todos. 

Estos, además de tener la asistencia de preparadores físicos que también les ayudan a evitar un sobre entrenamiento que pueda provocar lesiones también cuentan con la ventaja de conocer sus límites gracias al entrenamiento mental. Este entrenamiento les hace aguantar intensas y extensas sesiones de entrenamiento casi todos los días. 

Es difícil ver los resultados del día a día a corto plazo. La constancia y persistencia deben ser dos rasgos de su carácter. 

  1. Alimentación

Los deportistas de élite deben cuidar hasta el mínimo detalle de su alimentación, la cantidad de hidratos de carbono, proteínas, grasas y azúcares para asegurar que su cuerpo reciba los nutrientes necesarios para soportar el nivel de actividad física que llevan a cabo, así como un proceso de recuperación rápido. Deben asegurarse que su cuerpo tenga la energía necesaria. Con comidas ricas en hidratos de carbonos complejos, proteínas e ingiriendo hasta 4 litros de agua diarios para mantenerse hidratados. 

  1. Descanso, fundamental en el deporte de alto nivel

La recuperación tras los esfuerzos de entreno es importante. Los atletas de élite suelen dormir entre 7 y 8 horas diarias. Además por cada hora de ejercicio al día un atleta ha de incrementar entre cuarto de hora y media hora de sueño. De este modo algunos deportistas profesionales pueden llegar a dormir hasta 12 horas al día. 

Lo normal es que distribuyan este cantidad de horas entre la noche y media tarde con el fin de poder asimilar mejor varias sesiones de entrenamiento diario.